Es martes, once de la noche. Una pareja de Vigo planea el puente. Ella ha visto tu casa rural en Instagram —la galería de piedra, el Sil al fondo— y entra en tu web con la ilusión puesta. Busca el precio: no está. Busca si queda libre el puente: no hay calendario. Ella no espera. Abre Booking, teclea el nombre de tu casa, y ahí está todo
En este sector se cobra igual si la web funciona que si no: el riesgo entero es tuyo. Nosotros lo montamos al revés, y contamos los tres trucos en voz alta.
El ataque no empieza rompiendo código, sino logueándose. Analizamos por qué la identidad es el nuevo perímetro, los límites del MFA y cómo diseñar un acceso resistente.